Antecedentes del Salón

Hace 66 años, con Jorge Eliécer Gaitán como ministro de Educación, se inició en forma definitiva e institucionalizada la trayectoria de los salones colombianos. Los orígenes de este evento se remontan a finales del siglo XIX, cuando en el país se comenzaron a organizar exposiciones de arte a imitación de las famosas exposiciones y salones de arte que se realizaban en Europa. En Colombia, Alberto Urdaneta, rector fundador de la Escuela de Bellas Artes, y editor del Papel Periódico Ilustrado , organizó la primera gran exposición en 1886, bajo el nombre de Primera Exposición Anual de Pintura, Escultura, Arquitectura, Grabado, etc.

Durante la administración Olaya Herrera, se intentó crear un salón oficial definitivo, y en 1931, se inauguró el Primer Salón de Artistas Colombianos, en el Pabellón de Bellas Artes del Parque de la Independencia. Ricardo Gómez Campuzano obtuvo el primer premio en pintura, y Luis Alberto Acuña el de escultura. Nueve años más tarde, en 1940, se organizó el I Salón Anual, con el cual arranca la historia de los salones colombianos.

 

Salón en la década de los 40

El origen del Salón está ligado al espacio de la Biblioteca Nacional. Los primeros doce eventos se llevaron a cabo en esta sede de la Calle 26 de Bogotá. Era la década de los años 40 y fueron premiados artistas como Ignacio Gómez Jaramillo, Carlos Correa y Luis Alberto Acuña, entre otros. En promedio, participaban 50 artistas y predominaba la pintura. En 1943 se registra la menor participación de la historia de los salones: sólo 11 artistas integraron la muestra y no hubo premios. Como datos curiosos, se recuerda que Débora Arango fue censurada en el I Salón de 1940 y, ese mismo año, Enrique Grau recibió una mención.

 

Los modernos de los 50´s

En 1957 se inicia el ciclo de exposiciones en el Museo Nacional de Colombia, en su sede del Panóptico de la Carrera 7ª, en Bogotá. La primera muestra del 57 reunió 72 nombres y dio paso a la generación de creadores modernos. En esta etapa, surgieron nombres como Enrique Grau, Eduardo Ramírez Villamizar, Fernando Botero, Alejandro Obregón, Edgar Negret, Pedro Alcántara, y otros.

En 1958, cuando apenas tenía 24 años, Fernando Botero recibió el primer premio de pintura con La Camara degli Sposi . Su participación inicial en los Salones Nacionales se remonta a 1952, durante el IX Salón. Tenía 19 años y obtuvo el segundo puesto, precedido por nombres que hoy dicen poco en el mundo del arte: Tito Lombana y Blanca Sinesterra, los primeros puestos de ese año.

Esta época marcó la apertura a las tendencias internacionales y una mayor conciencia del arte moderno. Los jurados comenzaron a ser figuras más profesionales y formadas como críticos, a diferencia de la década anterior, cuando los propios expositores premiaron en algunas ocasiones.

En 1962 Marta Traba fundó el Museo de Arte Moderno y el arte se volcó contra la violencia política que acosaba al país. Ese mismo año, Alejandro Obregón fue premio en el XIV Salón, con su pintura Violencia .

Durante la década de los 60, Eduardo Ramírez Villamizar fue el artista que conquistó el mayor número de reconocimientos. Fue primer premio en 1959, 1962, 1964 y 1966. Otro nombre que marcó esta década fue el de Pedro Alcántara Herrán, quien obtuvo el primer premio en 1963, 1966 y 1965.

Pocos artistas desconocen el valioso señalamiento que ha significado ser premio o mención en un Salón Nacional. Beatriz González, por ejemplo, reconoce que su segundo premio especial, en la categoría de pintura, en 1965, durante el XVII Salón marcó en forma definitiva su trayectoria: “a partir de ese momento, no volví a ser la misma”, confiesa.

 

De finales de los sesentas a los ochentas

En 1966, el Salón traslada temporalmente su sede del Museo Nacional a la Biblioteca Luis Ángel Arango. “Soy espectador de un funeral”, declaró el jurado venezolano Juan Calzadilla en 1970, con motivo del XXI Salón. Durante esta etapa el salón perdió su capacidad autocrítica, se convirtió en un salón bienal y sin premios. Sin embargo, nacieron los salones regionales como un experimento interesante de descentralización.

Entre los artistas reconocidos, de aquellos años, figuran Carlos Rojas, premio en 1969 y 1973; Juan Cárdenas, John Castles y María Paz Jaramillo, 1974; Germán Botero, y Santiago Cárdenas, 1976; Ana Mercedes Hoyos, 1978, y Antonio Caro, quien obtuvo medalla y mención en los salones XXVI y XXVII, en el 76 y el 78, respectivamente.

El final de la década de los 70 marca una de las etapas más difíciles del evento. Los nombres reconocidos en las décadas anteriores dejaron de participar, y el Salón se convirtió en un espacio para las promociones emergentes. La crisis del Salón se observa claramente entre 1980 y 1985, cuando se interrumpieron las exposiciones parcialmente y no hubo ninguna alternativa que las sustituyera.

 

Salón para las nuevas tendencias

Con un nuevo ánimo se reinició la actividad del Salón Nacional en 1985. La nueva organización quiso retomar el objetivo inicial de convertirlo en un estímulo para las artes colombianas y la generación más joven supo aprovechar estas condiciones para transformar el salón en la vitrina de las nuevas tendencias. Al impulso renovador de los 80 se sumó el interés por mover el Salón a otras ciudades. En 1987, el aeropuerto Olaya Herrera de Medellín brindó sus espacios para albergar las obras del XXXI Salón. Nombres como el de Doris Salcedo, primer premio con su instalación Sin Título , aquel año, y el de Luis Fernando Peláez, también premio en 1987, marcan este espíritu de cambio.

 

Salones de los 90

En 1989, para anticiparse a la celebración de los primeros 50 años del Salón, se escogió a Cartagena como ciudad sede, y el Centro de Convenciones de la ciudad recibió las obras de los 44 artistas participantes. En 1990, se inició el ciclo de salones en Corferias, Bogotá. La participación en el XXXIII Salón ascendió a 357 nombres, la mayor en la historia de los salones. En esta ocasión compartieron espacios de exposición artistas premiados como Alberto Sojo, Consuelo Gómez, Rafael Echeverri y María Teresa Hincapié, junto a figuras de trayectoria de la talla de Santiago Cárdenas, Beatriz González y Germán Botero, entre otros.

El respaldo del público y el interés que despertó el evento en el marco del recinto ferial de Corferias fueron ingredientes para la consolidación del Salón durante los años 90. Los Salones XXXIV de 1992, XXXV de 1994, XXXVI de 1996 y XXXVII de 1998 se convirtieron en la vitrina de creadores como Nadín Ospina, premio en 1992; María Teresa Hincapié, en 1996; Luis Fernando Roldán, en 1996; y Wilson Díaz, en 1998. También favorecieron la identificación de una nueva generación de creadores alimentada por María Fernanda Cardoso, Rodrigo Facundo, Juan Fernando Herrán, José Antonio Suárez, Elias Heim, y José Alejandro Restrepo, entre otros.

El comienzo de siglo marcó otra etapa en la historia de los salones. Por una parte, se inició la discusión acerca de la pertinencia de las muestras oficiales, tipo salón, enfrentadas a las muestras curadas, o temáticas, a tono con la tendencia internacional; y por otra, se despertó el debate en torno a los beneficios reales de una gran muestra. El entusiasmo inicial, despertado por la capacidad espacial de Corferias se convirtió, paradójicamente, en su mayor obstáculo: la transformación de las políticas culturales no soportó los altos costos de producción de una muestra de esta naturaleza.

 

Proyecto Pentágono

Para el año 2000, el Ministerio de Cultura llevó a cabo el Proyecto Pentágono, un programa articulado en función de 5 investigaciones. Tenía como objetivo desarrollar 4 instancias del arte: investigación, consolidación de exposiciones, producción y circulación, para favorecer y divulgar el arte contemporáneo colombiano. En 10 museos de Bogotá, Cali y Medellín se vieron las muestras Materialismos y Espacios Entretejidos . Actos de Fabulación , muestra de performance , se llevó a cabo en diferentes espacios públicos de Bogotá.

Hace dos años, se llevó a cabo, nuevamente en Cartagena, el 38 Salón Nacional. En esta ocasión, la muestra se amplió a recintos como el Museo de Arte Moderno de esta ciudad, el Palacio de la Merced y diferentes espacios públicos.

 

2004: 39 Salón Nacional de Artistas

En el 2004 el Salón regresó a Bogotá con la participación de 90 artistas. 70 de ellos provienen de los 7 salones regionales del 2003, los restantes a través de una convocatoria a artistas con trayectoria.

 

2006. 40 Salón Nacional de Artistas. Un salón por curadurías

La presente edición del Salón se presenta con cambios considerables, fundamentados en un trabajo de investigaciones curatoriales las cuales a través de una exploración e investigación han seleccionado los trabajos de los artistas desde ciertos criterios de interés local. Dos proyectos curatoriales por región estarán en Bogotá desde abril hasta septiembre.

 

 
 

 

 
última actualización 5 de mayo de 2006, webmaster@sna40.com